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No es un rifle cualquiera: es un juez implacable, como el "boss final". Exige calma y precisión quirúrgica, convirtiendo a quien lo domina en el terror de cada esquina. Pero en las manos equivocadas, se convierte en un espectáculo cósmico, tan torpe como lanzar dardos con los ojos vendados y bajo los efectos del taran taran.
No hay excusas, solo lágrimas, porque el AWP no perdona. No es el rifle quien falla, es el portador quien decide si el arma será sinfonía o caos. Como un pincel en manos de un maestro, pero bien... se dice que el chocolate no engorda, engorda el que lo come.
★ ★ ★ ★SI ESTAS EN CONTRA DE LA VIOLENCIA EN EL FUTBOL PEGÁ ESTO EN TU MURO, NO IMPORTA EL CUADRO , NO IMPORTA LOS COLORES BASTA DE MUERTES EN EL DEPORTE ♥ ★ ★ ★ ★
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