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Los Angeles, California, United States
El hombre aceptó el desafío y se lanzó al trabajo con determinación. Durante diez días soportó el sol abrasador, la fatiga constante, el dolor en las manos y las heridas en su cuerpo, mientras trabajaba sin maquinaria moderna ni apoyo suficiente.
Dormía apenas tres horas por noche, comía pan con agua y seguía día y noche hasta levantar una piscina impecable, cumpliendo con todos los estándares que se esperaban de una obra de esa magnitud.
Su esfuerzo fue titánico y su disciplina, admirable, pero lo que parecía un triunfo se convirtió en una amarga sorpresa.