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Doom hace su entrada de la mano del nuevo motor gráfico de id Software, el id Tech 6, que cumple finalmente bien la labor no realizada por sus antecesores 4 y 5, que es disponer de impecables prestaciones gráficas, suavidad y manejo de escenarios amplios y que lo mejor, funciona a impecables 60 FPS, aun cuando tengamos la pantalla repleta de enemigos, aún si en ella interactúan pesos pesados como Barons Of Hell, Mancubus o Hell Knights. Y en un título como el que nos han traído el estudio, era impensable que no se manejara a esa tasa de frames, ya que el juego es de una rapidez bestial. Bien tuvieron en advertirnos a cada momento que, si nos quedábamos quietos, estábamos muertos.
En cuanto al primer punto a tocar, el Singleplayer, decirles que es volver a los Doom clásicos, pero con estéticas similares a Doom 3. Pero eso no quita que sea un frenético y rabioso modo, en que desde un principio nos dejan en claro que vienen a demostrar que la fórmula clásica de cómo crear un FPS aún funciona en estos días en que el sigilo y las tácticas dominan en juegos que se copian unos a otros.
Id volvió de lleno con las mecánicas clásicas, así que olvidémonos de recargar el arma y buscar espacios para poder eliminar a los enemigos tranquilamente. Acá la premisa es ir a pelear, moverse y que sobreviva el más fuerte. Los escenarios han sido creados con ese fin y hay ocasiones en que las escenas las tendremos ya infectadas de demonios, con una especie de “nido demoníaco” al centro, en algunas secciones de las instalaciones de la UAC que, al destruirlo, vendrá una segunda oleada infernal, ya con los pesos pesados, lo que hará del escenario aún más caótico. Acá el motor gráfico de luce.
Los escenarios son también muy parecidos a la estética impuesta por Doom 3, con hermosas y tecnológicas instalaciones de la Union Aerospace Corporation, y si nos fijamos bien, también vuelven empresas “clásicas” de la saga como Mixom Enterprises (ahora ya no dedicadas al parecer a la venta de cigarros como en Doom 3). También aparecen empresas nuevas como Titan-Off Planet Constuction y Vorus Technologies y en muchas locaciones veremos las siglas UAC con kanjis, lo que da a entender lo multinacional de la Union Aerospace. Todo esto adornado con sonidos de alarmas, balizas de emergencias, humos y llamas. El infierno no se queda atrás, con el azufre y fuego saliendo por todos lados, simbología satánica y locaciones antiguas hacen de esta visión del infierno totalmente sobresaliente
En cuanto a la historia, si absolutamente todos los Dooms trataban de manera sucinta el ligue con el infierno, mediante invasiones sin explicación, trabajando con tecnologías de teletransportación y creación de portales (salvo Doom 3 en su arco final), acá se trata de manera abierta y sin tapujos los corruptos intentos por ocupar una energía arcana y diabólica por parte de la Argent Division de la Union Aerospace Corporation, para poder asegurar la supervivencia de la raza humana, pero apelando a eso se comienza a trabajar con fuerzas oscuras (pensando tontamente que se controlarán), lo que corrompe a cierto sector de la compañía, creando a una secta de fanáticos religiosos de la mano de Olivia Pierce, que planean traer el Reino del Infierno a Marte cueste lo que cueste. Acá entra Doomguy de la manera más brutal posible, mediante un ritual satánico, y dando a entender que todo lo que ha ocurrido en los videojuegos anteriores sí ocurre y que ahora es el propio destino quien ha manipulado los hilos para que vuelva a la vida y arregle todo el desastre que han ocasionado los altos ejecutivos de la UAC de la mano de Samuel Hayden. Es un videojuego con una gran historia y con interesantes giros de sus protagonistas, aunque lo que se mantiene intacto es la furia de Doomguy y las ganas de acabar de una vez por todas con toda intención por parte de la UAC de trabajar codo a codo con fuerzas que ni ellos entienden y sus deseos de poder a toda costa. Este modo cuestiona a cada momento lo peor de la humanidad en la figura de Samuel y Olivia y la Corporación creada por Thomas Kelliher, además de demonizar todo lo que el hombre ha hecho históricamente como lo es el conseguir el poder cueste lo que cueste y sin medir riesgos y este concepto queda plasmado a cada momento en este modo. El Singleplayer (el principal y creado por la misma id Software sin ayudantes externos) es como debería de ser cada FPS puro, con una historia en la cual debemos investigar, sino no disfrutaremos el título como se merece. Doom es una alegoría, no una simple cruzada de un tipo furioso en instalaciones militares y paisajes infernales. Además, en el estudio tienen las bolas de acero dejando en claro que en id Software poco le importan los cánones actuales creados por los ex reyes del género como Call Of Duty y Battlefield (sigilo, escenas entre batallas, diálogos entre protagonistas, etc). Este videojuego es algo no habitual dentro del género, como deben ser los grandes videojuegos y más aún si es Doom. Este juego más allá de su poderosa y ruda propuesta, que debe ser celebrado por jugársela nuevamente por sus principios indestructibles y no tomar en cuenta los moldes estúpidos que año a año nos muestran estudios que sacan FPS sin corazón ni alma, solamente creados para reunir dinero de un modo fácil.
Todo en Doom en su modo singleplayer funciona como un engranaje, las personalidades de sus protagonistas no son al azar, las intenciones de los villanos tampoco. Todo tiene su razón de ser, solamente se debe investigar bien y unir cabos, acá nada lo dan gratis. Debemos saber buscar y armar la historia, como siempre debió ser hecho. Para mi es una estupidez y falta de cariño al juego asegurar que Doom tiene poca trama o estructura argumentativa, si solamente se fija en los escenarios estilo arena, las oleadas enemigas o disparos sin una razón más que pasarla bien.
En cuanto a las armas, regresan todas las clásicas, desde la Pistol hasta la BFG9000. Y se añade el Gauss Cannon. Mantienen intacto el poder y daño (quizá el único cambio que notaremos es que la Pistol tiene munición infinita). Los diseños de las mismas son notables, y seguiremos sintiendo como familiares los diseños de todas las armas. Quizá el diseño de la Rocket Launcher quede un poco soso y simplista ante su contraparte de Doom 3, que es simplemente perfecto. También notaremos cierto parecido de la Plasma Gun con su contraparte de Doom 3.
Quizá Doom (2016) para algunos no esté al nivel de nostalgia o apegado a las raíces como Doom II: Hell On Earth, pero este juego es justamente la obra maestra que la industria de los videojuegos necesitaba para inspirar a todas las otras compañías a no crear en márgenes establecidos. La meta es siempre romper los límites. Id Software demostró por qué es el rey y amo absoluto dentro de este género y dejar en ridículo a todos los demás estudios que con cada entrega copian fórmulas sin cansancio, con un obvio interés en el dinero, sea como sea.
Doom es dentro de todo lo malo que pueda tener, el gran juego del año, y no es porque sea fanático de la saga y todo lo que sea FPS noventero, sino porque es un juego inteligente, que invita a mirar más allá, no quedarse con lo que sucede como principal argumento, que recupera mecánicas clásicas y las complementa con unas nuevas, que no hacen que se vea forzado o para agradar a las nuevas generaciones, con un obvio homenaje a todos nosotros que hicimos de Doom lo que es ahora, con un motor impecable que al fin funciona como debiera ser y que ha devuelto a id Software y a este título como los reyes que son, y al trono que nunca debieron dejar por tantos años. Tenemos al Diablo entre nosotros y estamos felices.
Si quieren leer el análisis completo, pasen por mi web UAC-Labs.com.
Posted 21 May, 2016.
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